Era marzo de 1979 cuando se produjo la primera huelga de futbolistas en España.
Es importante trasladarse a una época en que nada es ni parecido a la sociedad de hoy día en nada, y cuando digo en nada es así, nada. Franco había muerto hacía 4 años, todo era inestable, nos estábamos acostumbrando a la democracia, ETA mataba un día sí y otro también, y el fútbol y los futbolistas no eran ajenos a esos cambios en la sociedad, y tuvimos nuestra convulsión particular para adaptar la situación laboral a lo que es hoy lo normal, ser tratados como trabajadores, unos privilegiados, otros no tanto, pero con derecho a decidir sobre tu futuro.
Paso a describir como era mas o menos la cosa en esa época y en anteriores , había una cosa que era el derecho de retención , básicamente un jugador era esclavo de un Club hasta que este Club quisiera, era mas difícil dejar de pertenecer a un Club que fugarte de Guantanamo , si eras juvenil y cumplías la edad de pasar a otra categoría , el club tenia derecho sobre ti de dos años y después si te hacían ficha profesional o no con un aumento del un tanto por ciento anual te retenían quisieras tu o no , hasta que ellos quisieran siempre había una traba legal , a favor del Club claro esta , era una retención indefinida , por supuesto de Régimen de Seguridad Social ni hablemos , eso ni soñar y encima en tercera División solo podían jugar jugadores de hasta 23 años una autentica barbaridad,
Y en medio de todo eso salieron una serie de jugadores de primer nivel que movilizaron a todos; uno de ellos, de los más importantes... ¿cómo no?... fue Juanito, y fundaron AFE con muy pocos recursos, pero con una determinación increíble y sin dar un paso atrás... Gracias a esa gente y la colaboración de los jugadores de ese tiempo, los jugadores de hoy disfrutan de esta AFE dinámica con recursos y poder.
Yo lo viví de la siguiente manera.
Yo jugaba cedido por el AT de Madrid en la AD Ceuta y esa jornada jugábamos en Zafra contra el Diter Zafra, un viaje, la verdad, muy incómodo; en 1979 las carreteras no eran estas de hoy día e ir a Extremadura se hacía muy pesado y encima con la incertidumbre de si jugaríamos o no. Los más veteranos hablaban poco del tema; nos jugábamos mucho. ¿Cómo reaccionaría nuestro club si no jugábamos? ¿Cómo reaccionarían los aficionados de Zafra? ¿Qué habían decidido los jugadores del Zafra?... Nada estaba claro.
El sábado se jugaban dos partidos, los dos de segunda; jugaban Castilla (hoy Real Madrid B) - Sabadell CF y Tenerife - Bilbao Ath; estábamos todos pendientes de esos partidos. Ninguno de los dos partidos se disputó; le echaron valor.
El domingo fuimos al estadio; en el vestuario votamos por unanimidad que no jugábamos; los jugadores del Diter Zafra, igual.
Si dos equipos filiales habían sido capaces de no jugar, los demás estábamos obligados a secundarlos y fue una gran victoria para los futbolistas y el fútbol. Se dieron los pasos para que las siguientes generaciones de futbolistas puedan disfrutar de unos derechos que nosotros no tuvimos.
Nuestro Club no tomó ningún tipo de represalia; fuimos el domingo siguiente de nuevo a Zafra y jugamos. El Presidente se portó muy bien y no eran pocas las presiones desde la Federación para que nos castigara de alguna manera.
Todos no fueron tan afortunados; a algún equipo no los dejaron volver en el autobús del sitio donde habían ido a jugar y tuvieron que buscarse la vida para regresar a sus casas.
La siguiente huelga que viví ya fue en 1984; también me pilló jugando en la AD Ceuta. Jugábamos en Algeciras; recuerdo que tuvimos que hacer un paripé de que íbamos a jugar, por un tema burocrático de licencias amateur y profesionales... Pero no se pudo jugar, se habían llevado las porterías... Se suspendió.
Hoy día, cuando los jugadores son tan dueños de sus destinos, como debe ser, siento envidia, la verdad, pero a la vez satisfacción de que contribuí con mi pequeño granito de arena allí en Zafra.
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