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sábado, 15 de noviembre de 2025

                          Lo Importante en el Fútbol (y en la Vida)





Al no haber jugado en los grandes equipos, tengo una visión cruda de lo que es sobrevivir en el fútbol. Dos tipos de supervivencia: la deportiva, que te obliga a mantener un nivel alto para que los clubes te miren; y la económica, acertar con un equipo que pueda pagarte el sueldo todo el año. En mi época, era fácil meter la pata. Pero tras más de 15 años pateando el balón, llegué a una conclusión clara: lo más importante de un equipo —o de cualquier cosa— es quién lo dirige desde los despachos.

En todos los clubes donde fui feliz, donde rendí al máximo y donde el equipo sacó lo mejor de sí (o casi), siempre había un buen presidente al mando. Sin excepción. No era magia; era dirección: gente realista, que exprimía cada recurso como si fuera el último.

Te cuento un caso que lo demuestra todo. Temporada 1987-88: en la jornada 15, éramos colistas con solo 5 puntos en una Liga a dos por victoria. El Cieza, que al final de temporada acabó último, tenía 11 —nos sacaba 6, ¡tres partidos de ventaja! Esa semana, la directiva saltó por los aires. Entra un nuevo presidente, se hace cargo del club al completo. Cambios: un entrenador nuevo y un portero de urgencia, porque el titular se lesionó y no podíamos quedarnos sin manos en la portería. El resto, los mismos de siempre.

¿Clasificación final? Séptimos, con 40 puntos en 23 jornadas. El equipo que más sumó si la Liga hubiera arrancado en la jornada 16. Solo con un cambio en los despachos, todo cambió.

Para mí, es evidente: lo importante en un equipo, en una empresa o en una familia es la dirección que tomas. Ser realista, saber sacarle el jugo a lo que tienes. Mucha gente no estará de acuerdo —lo entiendo—, pero la vida me lo ha enseñado a hostias.

Hoy, hay un club que ayer presentó su presupuesto para el año que viene: más de 1.000 millones de euros. Lo miras, ves quién lo dirige, y no te sorprende nada. Una pena que en este país la envidia sea nuestro deporte nacional. En vez de copiar un modelo que funciona y lo demuestra año tras año, perdemos el tiempo en críticas estériles. Ojalá aprendamos a admirar y emular, en lugar de envidiar. Al final, eso es lo que separa a los que sobreviven de los que brillan.

martes, 4 de noviembre de 2025

      

¿Qué es el futbol moderno? una duda de quien lo jugo en la calle



Siempre que escucho —y lo llevo escuchando años— la frase *“es que en el fútbol moderno”*, siempre me digo: *“¿Qué es el fútbol moderno?”*. El terreno de juego tiene las mismas dimensiones, las porterías igual, el balón pesa lo mismo y es redondo.

Está claro que lo que ha cambiado es la tecnología, el material, la mejora en líneas generales de los terrenos de juego; eso es evidente. Pero la sensación es que cuando dicen eso es como si el fútbol moderno fuera mejor… y en eso, en absoluto, estoy de acuerdo. Para mí, los futbolistas tienen mucha menos calidad. Y voy a explicar mi teoría.

Pongamos dos estudiantes con el mismo nivel: se han clonado a dos individuos y tienen el mismo coeficiente intelectual. Uno estudia ocho horas diarias y el otro solo una. ¿Quién tendrá mejores notas? Estaremos de acuerdo en que el que más estudia.  

Y si encima está en clase con gente mayor, que tiene más experiencia en los estudios, y es una especie de competición donde eligen al mejor —no solo tiene que estudiar, sino competir en un mundo más salvaje, porque el premio son dos plazas para la Universidad a la que aspiran todos—, entonces la exigencia es máxima. Si al final eres tú el elegido, querrá decir que no solo tienes más conocimientos, sino que has sabido estar a la altura, sin que nada te intimide, y has superado los obstáculos. Eso creo yo.

Traslademos esa teoría al fútbol. Antaño jugábamos en la calle sin mirar el carnet de identidad: niños de 12 contra jóvenes de 18 o hombres de 30. Esos fueron mis comienzos en los años 70, y el de todo el que conozco de mi época. Todas las noticias que tengo de gente como, por ejemplo, mi padre —futbolista también— apuntan a lo mismo: era una jungla. Para que el equipo de tu pueblo o ciudad se fijara en ti, y después aspirar a entrar en el fútbol profesional, tenías que ser diferente.

Hoy día, un jugador en ciernes jamás juega con gente mayor. Lo hace una hora, hora y media diaria. Es verdad que con balones muy buenos, con botas fantásticas, en terrenos de juego nivelados y con “formadores” —unos mejores, otros peores (ese es un capítulo aparte)—.

Pero un jugador que juega una hora, hora y media… por muy buen material que use y por muy perfectas que sean las condiciones, ¿va a tener la técnica y la picardía para conocer el fútbol mejor que el futbolista que estuvo todo el rato con un balón en los pies y en las circunstancias antes descritas?  

Yo creo que no. Creo que es imposible.

Estaré equivocado, pero esto del fútbol moderno, dicho como si fuera mejor, no lo creo. Sí se ha beneficiado mucha gente del fútbol actual, cosa que entiendo y me parece bien a medias.  

Yo creo que, en la formación, muchos formadores se están formando ellos. Y hay cosas que hay que enseñar sabiéndolo hacer. Yo puedo decirle a alguien: *“Dale con la pierna izquierda”*, pero si yo no sé darle o enseñar cómo se da, no formo nada.

Y hay una cosa característica de hoy día… Cuando ves a un chico joven que está en una de esas canteras, siempre se le pregunta: *“¿Cómo habéis quedado?”*. No entiendo la importancia de eso.  

Mi pregunta a mis nietos es: *“¿Cómo has jugado?”*.  

Poca gente se enfoca en preparar al jugador técnicamente, pero muchos se preocupan del resultado. Y eso no es tan importante en ciertas edades. Lo importante sería que lo que a mí me enseñó la calle, los “formadores” trataran de hacerlo.

Un célebre entrenador español, campeón de Liga con el Athletic y seleccionador español muchos años, Javier Clemente, dijo una cosa muy interesante:  
> *“La calle te enseña a jugar al fútbol, las canteras a jugar a la pelota.”*  

Yo estoy bastante de acuerdo.

También Aimar, un extraordinario jugador argentino, dijo que a los chicos se les está cortando la imaginación. Y eso es verdad.

Pero del fútbol vive mucha gente. Es un juego tan demócrata que opina todo el mundo, y el chiringuito cada día hay que hacerlo más grande. Y para eso hay que involucrar a más gente y hacer que *“el fútbol moderno”* sea lo nunca visto…

Yo he visto un fútbol mejor.  
Es mi opinión.