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domingo, 11 de septiembre de 2016

El Lobo

                                    

                             

El Lobo 


El Lobo era un delantero centro que vi jugar, pero no tengo noción clara de ninguno de sus partidos, aunque iba a cada partido que jugaba; pero tengo muchísimas referencias por compañeros suyos de equipos, aficionados y personales de haber hablado de fútbol con él bastante. Ese apodo le venía de sus características como jugador: rápido, ambidextro, gran cabeceador, sin un dribling espectacular, pero te desbordaba con su velocidad, y valiente como pocos dentro de un campo (para jugar de delantero en esa época lo había que ser y mucho)...

No dejó indiferente a ningún aficionado que le vio en plenitud de facultades y aún hoy mucha gente me dice, con satisfacción, que lo vio jugar y la impresión que causaba su carácter en el campo y su manera de vivir los partidos.

En su época, el ídolo de masas era Di Stéfano, pero él era más de Kubala y, después, la gente fue de Pelé, pero él era de Eusebio. El fútbol actual le gustaba, pero le daba risa algunos defensas; me decía alguna vez: "Qué me hubiera gustado jugar contra un central (no diré el nombre), a ver si era tan valiente como parece"...

Donde es más recordado es en Melilla, donde estuvo cuatro años espectaculares y sobre todo por dos motivos especialmente. Uno es por la promoción de ascenso a Segunda División; el Melilla CF se enfrentó en una eliminatoria de ida y vuelta al Albacete CF y, después de empatar en ambos campos, se tuvo que jugar un partido de desempate en el campo del Rayo Vallecano, y allí, a pesar de jugar casi todo el partido con diez, ganó el Melilla 2-0, ambos goles marcados por El Lobo.

Y la otra está reflejada en la foto de arriba que define muy bien su carácter en el campo; es un partido de Segunda División, Melilla CF-Algeciras CF. En ese momento, el partido iba claro a favor del Melilla, 3-0, y hubo un centro desde la izquierda y El Lobo se tiró en plancha a un balón que estaba casi perdido, lo cabeceó y metió gol, pero por medio estaba el palo; se contrajo lo que pudo y lo partió. He de decir que todo el mundo pensaba que se había matado al ver el brutal impacto y la portería rota; el árbitro se puso nervioso, no dio el gol por válido, aunque fue totalmente legal. Después de un rato de ser atendido por el masajista (Lázaro), le vendó el pecho y siguió jugando. Siempre que se refería a esa jugada, se reía, porque la gente empezó a decir, y aún se refieren a esa jugada, que había roto el palo con la cabeza y decía: "Si hubiera sido con la cabeza, me hubiera matado". Yo pensaba: "Y con el pecho también es para matarse".

El Lobo jugó en el San Álvaro de Córdoba, Real Oviedo, Linares CF, Melilla CF, Badajoz CF (donde sufrió una lesión que le impedía jugar) y se retiró en Fuengirola, donde jugó sin poder ni deber hacerlo, por lo que se hacía antes: conseguir asentarse en un trabajo y vivir.

El Lobo era mi padre, Agustín Rojas Moreno.



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