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viernes, 30 de septiembre de 2016

Jaco Zafrani Beliti ...The Special One

                          Jaco Zafrani Beliti

     Este si que era " The special one"

Jaco Zafrani: Un personaje único

No sé si seré capaz de describir a Jaco y la multitud de anécdotas y recuerdos que me trae. Es un personaje que, si no has hablado con él o no lo has visto alguna vez, difícilmente seré capaz de explicar su carácter y su manera de hacer, tanto cuando lo tuve de entrenador como cuando lo enfrenté de rival.

Es, con mucha diferencia, la persona más peculiar que me he encontrado en el fútbol. Y me he encontrado a unos cuantos. Jaco es único.

Tras cesar la AD Ceuta a Máximo Hernández como entrenador (después de cuatro partidos de Liga y uno de Copa), se empezó a rumorear que Jaco sería su sustituto. Todos los jugadores del vestuario lo conocían, habían entrenado a sus órdenes antes, todos sin excepción… menos Benítez —el otro fichaje que hizo el Ceuta ese año— y yo.

Decían: «Otra vez Jaco…», y a continuación se sonreían. Esa actitud me extrañaba en un vestuario como aquel, formado por gente supercurtida en grado máximo.

Había oído hablar de él y solo una vez lo había visto, estando esperando para comer en el restaurante donde lo hacíamos a diario, La Caballa de Oro. Pasó por delante de nosotros un Volvo blanco y alguien le dijo a Aramburu: «Mira, ahí va Jaco». Aramburu le gritó a modo de saludo: «¡Jacooo!». Desde el coche salió una mano y una cabeza, pero sin mirar atrás, agitando la mano como si el saludo le diera una alegría inmensa. Aramburu dijo: «Vaya personaje…». Ese fue mi primer contacto visual con Jaco.

Es difícil describir el momento en que lo vi por primera vez como técnico. El presidente nos hablaba desde una pequeña puerta que había entre el vestuario y la sala de masajes, y detrás se veía una figura que asomaba la cabeza a medias, muy atento. Después del discurso típico, el presidente dijo la frase: «Desde ahora, Jaco se hace cargo del equipo».

Y apareció Jaco de cuerpo entero. Iba vestido con una camiseta azul, pantalón corto azul, medias rojas, sin botas… y un poco zambo. Alguien a mi lado murmuró: «Parece un pollo de perdiz». Era bajito, calvo y con una mirada vivaracha; parecía que sus ojos querían mirarnos a todos a la vez. Sin más, dijo: «Ya está todo dicho, vamos a entrenar».

Salimos al campo. El recinto estaba, no voy a decir lleno de gente para ver el entrenamiento, pero casi. Yo me preguntaba: «¿Pero qué pasa aquí?». Se dirigió a nosotros y nos dijo que montáramos grupos de tres y que, cada vez que nos pasáramos el balón, dijéramos el nombre del compañero al que se lo enviábamos.

Yo estaba con Pacum (que era portero) y Pepe Almagro. Dio la casualidad de que el balón lo tenía yo. Toda la plantilla formada en grupos de tres en un espacio reducido al área grande del campo, y un runrún constante en la grada. Comenzó el ejercicio. Le pasé el balón a Pacum y dije su nombre de una manera normal. Pacum recibió el balón y dio un grito desgarrador: «¡Almagrooooooo!», y le pasó el balón. Almagro recibió el pase y me la devolvió con un grito aún más fuerte: «¡Rooojaaaaaas!».

Escuchaba a todos los grupos en el mismo plan: «¡Valenzueeeeeela!», «¡Coneeeejoooo!», «¡Cervanteeeees!», «¡Aramburuuuuuu!». Era una cosa de locos. Yo no sabía qué hacer ni qué pensar… cuando veo a Jaco descalzo, con las medias rojas, corriendo como un loco alrededor de todos los grupos en círculos mientras gritaba: «¡Vamooooos, ese es mi comando! ¡Vaaaaamos, mi comando!». El público, enloquecido, aplaudía y gritaba.

Yo no quería reírme, pero los cabrones de mis compañeros no me habían dicho nada y no podía aguantar la risa; las lágrimas me brotaban por todos lados. Pero visto el espectáculo, si veía que me reía, cualquiera sabía lo que podía pasar. Todos mis compañeros estaban muy serios en su papel. Creo que ha sido el peor trago que he pasado en mi vida en un entrenamiento o en cualquier situación.

Ese fue mi debut directo con Jaco. Podría contar infinitas anécdotas de él porque sería larguísimo, pero solo os diré cómo eran los partidos de los jueves.

Él los llamaba «Partido Directo». Salíamos al campo y, sin calentar ni nada, elegía a dos capitanes. Cada uno escogía un jugador, con él de testigo. Lo primero eran los porteros, como es natural. Lo siguiente ya era más complicado de contar: lo normal era elegir a un defensa. Si el que hacía de capitán era un jugador importante, de los que jugaban siempre, y escogía a un delantero para asegurarse goles en lugar de a un defensa, Jaco decía: «Bien pensado… ¿Por qué tal delantero no puede jugar de defensa? Bien pensado…».

Pero si el que hacía de capitán era de los jugadores que apenas jugaban y hacía la misma operación eligiendo a un delantero, Jaco le decía: «Pero hombre… ¿Cómo fulano va a jugar de defensa? Mucho cemento tiene usted en la cabeza. No me vale, no me vale», poniendo la cara arrugada para hacer ver la falta de inteligencia de ese jugador. A muchos les entraban ganas de matarlo.

Una vez terminada la elección, arrancaba el «Partido Directo»: sin calentar, a jugar con la táctica de Jaco, que consistía en lo siguiente: en tu propio campo a un toque, y una vez superado el medio campo, cada uno era libre de jugar como quisiera. Parece una cosa muy simple, y lo es. Pero jugar a un toque en tu campo sacando el balón con calidad, y después tener la suficiente imaginación individual y colectiva para jugar bien, no lo es tanto. Pero aquel equipo lo hacía a la perfección.

Mi inicio fue desastroso con él. A mí me fichó Máximo Hernández, cedido por el Atlético de Madrid. Para que os hagáis una idea de mi primer contacto con Jaco a nivel profesional: jugamos un partido amistoso contra el San Fernando. Éramos 25 en plantilla, con tres porteros. Hizo el equipo titular para el primer tiempo; por supuesto, yo no estaba. Salió otro equipo completo en la segunda parte; tampoco estaba. En ese periodo hizo dos cambios, uno de ellos el tercer portero del equipo, al que puso a jugar de CENTROCAMPISTA antes que a mí (que, por cierto, no jugué ni un minuto). Yo había jugado de titular cuatro de los cinco partidos anteriores con M. Hernández sin ser sustituido nunca.

Fue un reto para mí cambiar esa situación, y vaya si cambió. Jaco después fue siempre incondicional conmigo. Pero eso ya es otra historia.

A Jaco Zafrani es muy difícil describirlo y hablar de él en pocas palabras. Es un personaje único al que tengo mucho cariño. Aunque alguna vez me dijo: «Rojas, mucho cemento», señalándose la cabeza. Y cuando hacía eso, no te estaba alabando precisamente.

(Nota: Hoy, 16 de enero de 2022, seis años después de escribir esto, me he enterado de que ha fallecido. DEP).

jueves, 29 de septiembre de 2016

Un Sevillano de Melilla

Un Sevillano de Melilla

 

Cuando gente ligada al fútbol, ya sean jugadores en activo o exjugadores, se junta, no hace falta decir de qué se habla: de fútbol. Pero no del Madrid o del Barcelona, sino de fútbol de verdad: de cómo te va en tal o cual club, de entrenadores, de anécdotas... y de otros futbolistas. En una de esas conversaciones fue la primera vez que escuché hablar de él. Me dijeron: "En el Sevilla hay un chaval de Melilla que es buenísimo... Se llama Porras".

Ahí quedó la cosa.

Con el paso del tiempo, supe que conocía a su padre de haber comido en su negocio en Melilla, "El Mesón" (creo que así se llamaba). Era una persona muy amable y me dio la impresión de ser tranquilo. Hablábamos un poco siempre, pero no recuerdo que jamás comentara que tenía un hijo que jugaba al fútbol.

El tiempo pasó y nunca tuve la ocasión de ver jugar a Porras. O si lo vi, no era consciente de quién era. Fiché por el Fuengirola con la intención de no salir más de mi pueblo, aunque después no fue así.

Fuimos a jugar contra el CD Ronda, uno de los mejores equipos de la categoría en aquella época. Habían invertido dinero y estaban viviendo una época dorada del fútbol en la ciudad. Entre los nombres de los jugadores rivales, alguien mencionó a Porras. Decían que estaba jugando muy bien y que había equipos importantes interesados en ficharlo. Por entonces, siempre se hablaba de que cualquier jugador que destacaba era seguido por tal o cual club, así que pensé que era otro caso más. Pero me picó la curiosidad: iba a conocer en el campo al jugador de Melilla cuyo nombre había escuchado en aquella conversación.

Y sí, efectivamente lo conocí. Era muy bueno. Extraordinario, diría yo. Un regate fantástico, una alegría en el juego, tremendo cara a gol. Nos metió tres goles (perdimos 5-3 o 5-2, no estoy seguro). Era un jugador diferente, de esos que en los entrenamientos son buenos, pero en los partidos son mejores. Además, tenía un carácter guerrero y un punto de "guasa" en su juego; le gustaba recrearse en sus cualidades y sacaba de quicio a los rivales. Pensé: "¿Este tío es de Melilla?... ¡Este es de Sevilla!".

Porras encarnaba lo que siempre se ha hablado de la escuela sevillana de fútbol: un fútbol de artistas, y él, sin duda, era un artista. No me extrañaba que los equipos grandes quisieran ficharlo.

Lo que voy a contar ahora no lo sé con certeza, solo de oídas, porque a pesar de que más tarde fuimos compañeros, nunca hablamos del tema. Ni siquiera hoy día se lo he preguntado. Dicen que iba a fichar por el Real Madrid, pero no pasó el reconocimiento médico por un problema en la rodilla. Repito, no lo sé con certeza. Lo que sí sé es que Porras era jugador para el Real Madrid sin ninguna duda.

Después de enfrentarnos varias veces, el destino nos unió en el CD Los Boliches. Recuerdo muchas cosas que vivimos juntos y también descubrí el cachondo mental que lleva dentro el amigo Porras. Es un tipo con el que no te aburres. Pero primero contaré un par de anécdotas con él como protagonista.

 Era el segundo partido de pretemporada, el primero que jugábamos en casa con el CD Los Boliches. El primero lo habíamos jugado en Benalmádena contra un equipo inglés de Segunda División, con el que empatamos 



Aún estaba Cayuela de entrenador y ese día se presentaba con nosotros un nuevo jugador de la cantera del CD Málaga, Adolfo. Un chaval encantador y un gran jugador, que sería determinante aquella temporada. En la charla previa al partido, Cayuela dio la alineación y comenzó a explicar la manera de jugar del equipo:

  • "Si hay una falta, la tira Adolfo..."
  • "Si hay un córner, que suba Adolfo y buscamos su cabeza..."
  • "Empezamos desde atrás jugando con Adolfo..."
  • "Tal o cual jugador que guarde la espalda cuando Adolfo salga con el balón controlado..."
  • "Adolfo, Adolfo y más Adolfo..."

En un momento dado, con la "guasa" que le caracteriza, Porras dijo:

  • "Hacemos una cosa: salimos al campo, nos hacemos la foto, nos vamos al banquillo y vemos cómo juega Adolfo".

El descojone fue monumental. Adolfo se puso como un tomate. Salimos, nos hicimos la foto y jugamos todos. Y, efectivamente, disfrutamos de Adolfo durante una magnífica temporada.

La segunda anécdota es más ácida y, por mi parte, con un poco de mala uva.

En la Copa del Rey nos tocó en primera ronda el CD Ejido, primero en su campo. Ellos estaban en Tercera. El entrenador, por llamarlo de alguna manera, acababa de llegar y algún "listo" de turno le dijo que los mejores eran los jugadores del año anterior, que algunos de los fichajes (entre los que estábamos Porras y yo) no estábamos para jugar. Muy "bolicheros" ellos, haciendo equipo...

Efectivamente, el entrenador nos dejó en el banquillo. No jugamos ni un minuto.

Cuando el equipo salió a calentar, Porras y yo nos quedamos en el vestuario y me dijo:

  • "Increíble, Agus. ¿Cómo debemos estar para que seamos suplentes en este equipo?".

Yo, en un ataque de vanidad, le contesté:

  • "Cojos somos titulares indiscutibles aquí".

El partido terminó 0-0 y, gracias, porque el Ejido nos dio un auténtico baño. En el partido de vuelta, el entrenador ya iba viendo lo que había y escuchaba menos a los "listos". Jugamos, como era lo natural, y ganamos 5-0. El CD Ejido parecía un equipo de peñas malas en nuestras botas.

A título informativo, diré que tanto Porras como yo, los "cojos", jugamos 30 partidos de Liga más la Copa: yo jugué 34 y Porras 35 de un total de 44. No está mal para unos "inválidos". Es una pequeña venganza por si algún "listo" de la época lo lee. Fueron muy injustos y mezquinos con algunos de nosotros.

Juan Ramos Porras era uno de esos jugadores que venía para mucho más. Le sobraba talento y personalidad, pero la mala pata (nunca mejor dicho) no le permitió jugar en el club de sus amores. Y el club de sus amores no tuvo la suerte de contar con un fenómeno.

Jugando al fútbol, era un sevillano de Melilla.


miércoles, 28 de septiembre de 2016

¿ Que te parece? ....Para hacer Jugadores gilipollas esta bien

             ¿ Que te parece..?
        Para hacer jugadores gilipollas esta bien

Me gusta como se expresa Valdano y su manera de explicar el fútbol , es verdad que adorna mucho cada frase ,pero le da mucho sentido a todo lo que dice de manera muy didáctica y cualquiera lo entiende , tiene admiradores y detractores como es normal , aunque pienso que los detractores se agarran mas a un sentimiento de envidia que de estar en contra de su criterio , Valdano se ha hecho importante dentro de la comunicación del fútbol patrio yo  veo con mucho interés los programa en que participa como tertuliano o conductor del programa 

La temporada pasada tenia un espacio en Canal Plus  ahora Movistar + , que se llamaba "Universo Valdano" se trataba de hacer entrevistas a futbolistas de relevancia donde trataba su carrera la visión del fútbol , su vida personal , la verdad estaba muy interesante...Pasaron por el programa Raul , Xavi Henadez , Xavi Alonso , Luis Suarez ...en definitiva un programa divertido ameno y con opiniones de los jugadores muy sinceras ...
Para decir que sigo mucho lo que dice Valdano me he enrollado demasiado . Quiero decir que es un tío que cuenta muchas anécdotas y que tiene mucho prestigio entre los jugadores y cuando dice algo me da que es muy verdad .

En una retransmisión de un partido de fútbol , no recuerdo si es que el terreno de juego era de césped sintético o estaban hablando de los terrenos de juego actuales , contó  que , cuando  sustituyeron  los Campos de tierra...tierra tierra , no albero , de la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid  ( eran horrorosos me toco sufrirlos varias veces , como todos los campos de tierra de Madrid )  para sustituirlos por los de césped sintético , una vez terminados , Raul al salir a entrenar bajo a ver como eran , estuvo por allí andando un rato y al salir alguien le pregunto ....¿Que te parecen?      y contesto "Para hacer jugadores gilipollas esta bien"

Espero que la gente entienda que se puede traducir jugador gilipollas por jugador blando , que hoy día nos ofendemos muy fácil y tenemos la piel muy fina


Y yo estoy muy de acuerdo , ni mucho menos porque el césped sintético sea una mala idea , ni que no se juegue bien en ellos , todo lo contrario.... y hay esta el truco .

Raul que jugaba al fútbol de primer nivel como un jugador de barrio , una terreno de juego que..... facilite tanto el golpeo de balón  , que si te caes no pasa nada , que si llueves la ropa ni se mancha , que si te tiendes a hacer ejercicio es como una colchoneta , que no tienes que improvisar un control o golpeo por un mal bote del balón...en definitiva que le quita sufrimiento y muchos matices del juego al aprendizaje.... Pues...." para hacer jugadores gilipollas esta bien" 

Por supuesto que no hay marcha atrás  que las instalaciones cada día serán mejores , que los campos de tierra han casi desaparecido....De llanos donde se ponían dos piedras y a jugar ni rastro ...
Hoy todo es muy ortodoxo , se empezó por trocear el fútbol en alevines,infantiles,cadetes (como en una academia militar) ,juveniles , y senior y hay ya te encuentras  a todos mezclados , aunque podrían haber seguido y hacer Senior alevin ,Senior infantil Senior cadete , Senior juvenil y así indefinidamente ...Demasiado troceado para mi gusto .

Muchas veces alguien dice..."Si hubiéramos tenido estos campos en nuestra época ".

Y yo pienso ...Nos hubiéramos perdido el jugar en la calle, aprender a controlar el balón en campos infames , jugar , competir , chocar , recibir golpes  de gente mayor que yo , mas fuerte que yo pero con menos cualidades , en definitiva , el sabor del esfuerzo , el sufrir ,  divirtiéndome mucho , con medios muy escasos .. Con la perspectiva que da el tiempo... ¡ Que duro era!..


 Cuando ya mas tarde pisaba un terreno de juego mejor, tenia mejores botas , mejores balones , mejores condiciones de entrenamiento ....Como lo disfrutaba ...Entrar en un vestuario , pisar un campo de fútbol de verdad entrenar con ropa de entrenamiento...Me sentía futbolista , pero me lo había ganado.....Ese sentimiento dudo que lo puedan tener y entender hoy día.... y la verdad prefiero que en nuestra época no hubiera estos campos .

           No  me hubiera gustado perderme eso 

martes, 27 de septiembre de 2016

De Manolin a Manolo Carrion



         De Manolín a Manolo Carrión

Manolín, Manolo Carrión: El genio de El Boquetillo

Llegué a Fuengirola, a la barriada de San José —hoy y siempre El Boquetillo— en 1966 o 1967. La verdad es que no estoy muy seguro, me decanto por la primera fecha, pero no es relevante: tenía 6 o 7 años. Lo de San José se olvidó pronto tras la instalación de mi familia y el ir acostumbrándome al barrio. La verdad, para lo niño que era, había viajado bastante: viví en dos ciudades diferentes, Melilla y Badajoz, y pasaba los veranos entre Córdoba y Barcelona. Como uno puede imaginar, son recuerdos muy vagos, propios y con información de mi madre.

El caso es que ya iba saliendo a la calle a conocer gente. En esos tiempos había muchos niños y todos estábamos en la calle; enseguida me hice amigo de los del bloque: Antonio Gil, Pepe y Salva Tamayo, el Bori que vivía en el bloque de enfrente... En fin, podría citarlos a casi todos porque aún hoy me da mucha alegría verlos y por suerte a casi todos los sigo viendo. Como se puede imaginar uno, los útiles para el juego de la época eran solo dos: la imaginación y una pelota de fútbol lo más redonda posible. Lo primero no sé si tenía, pero lo segundo sí, y tenerlo por lo menos te aseguraba que jugabas siempre (y no de portero). El balón era un imán para que aparecieran a jugar todos. Los niños de esa época éramos niños durante muchos años y jóvenes menos años; era impensable que a un tío de 30 años se le dijera joven en ese tiempo. Jugábamos mezclados niños de entre 7 y 12 o 13 años o los que fuesen, sin plantearnos las edades de quien jugaba. Ya he dicho que se era niño más tiempo: ser niño era muy diferente a lo de hoy.

Y ahí estaba Manolín. Era de los de 10 u 11 años, pero ya un fenómeno del fútbol: hacía lo que le daba la gana y no podíamos quitarle la pelota, era imposible. Él ya jugaba con gente mayor y tampoco podían quitársela. Muy joven empezó a jugar en el Fuengirola; era un espectáculo. Los rivales ya federados tampoco podían quitársela. Es de los pocos que me han hecho ir a ver un partido de fútbol con ganas, pero yo no iba a ver al Fuengirola: iba a ver a Manolín. Tanto espectáculo no podía durar mucho en el pueblo y, efectivamente, así fue.

El CD Málaga lo incorpora a su equipo filial; después jugó en el primer equipo del Málaga y se convirtió en Manolo Carrión... Y aquí quiero detenerme.

Fue una pena que los tiempos aquellos no fueran estos; primero porque Manolín no hubiera fichado por el CD Málaga, sino que hubiera ido a la cantera de un gran equipo y, sin duda, su carrera hubiera sido muchísimo más brillante de lo que fue. Le hubiera venido bien desarraigarse un poco de aquí.

Voy a sus cualidades: driblaba de una manera magnífica (pero driblar no como lo que hoy día llaman driblar, que es echar el balón hacia adelante a ver quién corre más)... Era increíblemente creativo, lo hacía bonito y efectivo, con una visión de juego extraordinaria y una calidad en el pase como el mejor de los centrocampistas. Parecía frágil, pero de eso nada: era un portento físico, tanto en resistencia como en velocidad, un jugador maravilloso y enamorado de jugar al fútbol. Hoy día se le puede ver jugando a fútbol 7 y de vez en cuando nos regala alguna genialidad de las que le vi hacer durante muchos años... Tenía un carácter muy especial —muchas veces eso jugó en su contra—, pero un gran corazón.

Carrión es de esos grandes futbolistas que logró su sueño de jugar en Primera División, pero él venía para mucho más y un club supuestamente amigo lo truncó en gran medida.

Manolín, Manolo Carrión o Manuel —como lo llamo yo ahora cuando nos vemos— ha sido uno de los grandes jugadores que yo he disfrutado, de los que te marcan cuando eres niño viéndolo jugar. La diferencia entre mis referentes de la época (Guedes, Velázquez, Tonono, a los que yo admiraba) era que ellos eran jugadores contrastados que veía en los resúmenes o en los pocos partidos que se televisaban... Y yo tenía como referente, al mismo nivel que a esos astros, a otro niño: Manolín... Manolo Carrión... como quieran.

lunes, 26 de septiembre de 2016

El fútbol en el País del 100%

       EL fútbol en el País del 100%  
 
El Domingo vi un partido de estos que en el Plus o ahora Movistar catalogan de el partidazo , uno de los mil partidos que se pueden ver hoy día en la tele, en concreto Las Palmas -Real Madrid , el del rebote de Cristiano Ronaldo cuando lo sustituyen.
Días antes Cristiano había comentado en la prensa , "Si yo fuera Presidente y tuviera un jugador como yo lo ranovaria , quiero jugar hasta los 41 años".

Después de verlo el Domingo ya se le ven síntomas de no es el mismo jugador , tuvo un par de jugadas que le faltaron las fuerzas y la coordinación ,  esta claro que sale de una lesión relativamente importante , pero hay algo que me dice que vienen otros jugadores que lo relegaran a un papel mas secundario y no va a ser cuando Cristiano tenga 41 años , sera mucho antes ,no quiere decir que este año deje de marcar un montón de goles ,seguro lo hace , ni que este acabado ni mucho menos , ya quisiera yo a Cristiano para el At de Madrid .

Es un jugador que me ha ganado con el tiempo y le tengo mucho respeto , tiene un orgullo acompañado de un ego fuera de lo común  un competidor como se han visto pocos y un goleador maravilloso  la finalidad de un partido de fútbol es jugar bien para entretener y  meter goles para ganar , que es lo importante , no hay victoria a los puntos y Cristiano Ronaldo metiendo goles es increíble .

Pero  a lo que voy , es que muy pocos jugadores se dan cuenta y si se dan cuenta piensan que la gente entenderá que es normal , que con el paso del tiempo , ganas en experiencia y en sabiduría futbolistica y que esto se apreciara, y en el Campo empiezas a tirar de oficio , te colocas mejor ayudas mas a tus compañeros ...pero en este País solo se percibe una cosa y la prensa ayuda mucho .....Que ya no estas al 100% ....Es verdad que empiezas a sentirte desbordado por rivales que antes no te hacían ni cosquillas , sientes que no desbordas como antes , y notas síntomas externos .... te sustituyen mas , la gente empieza a admirar mas a otros , la prensa te presta menos atención , pero el signo principal es que en el campo todo se vuelve mas rápido a tu alrededor , tus compañeros , los rivales y el balón , pero tu sigues siendo muy valido para el equipo , pero aquí no  dejan envejecer futbolisticamente.... o eres 100% ... o te despiden sin medias tintas , sutilmente te enseñan la puerta de salida voy a nombrar dos casos muy recientes .

Raul Gonzalez Blanco como ahora lo llaman en la prensa cada vez que se refieren a el , lo empujaron a irse del Madrid.... Mucho Símbolo Madridista , mucho Gran Capitán mucho bla bla bla .

Pero le enseñaron la puerta de salida . Se va a un buen equipo , sin mas , de una Liga muy pero que muy competitiva como la Alemana y ..¿Que pasa? ..Se hace el ídolo no solo de su Club sino de un País como Alemania , por que en esos sitios se respeta y se admira la veterania y se entiende que no todo es estar al 100% que hay muchos matices y cualidades que florecen en el otoño de la carrera de un futbolista .... como la vida misma .

El otro es David Villa , esta claro que se ha ido a una Competición nueva como la MSL Norte Americana , pero sigue metiendo goles partido tras partido y dando lecciones de lo que es un goleador ,exactamente lo mismo que hubiera hecho aquí...Pero había que darle pasaporte ya no era Villa un jugador... 100% .

En el fútbol todos tienen y han tenido fecha de caducidad es irremediable por desgracia , pero solo hay que mirar como tratan otros Países , Ciudades y Pueblos a sus jugadores referentes y como se tratan en el Nuestro......

                    Aquí prima la Ley del 100%

domingo, 25 de septiembre de 2016

Futbolistas en Huelga 1979

                       Futbolistas en huelga 1979 
                                                                                                                               

Era marzo de 1979 cuando se produjo la primera huelga de futbolistas en España.
Es importante trasladarse a una época en que nada es ni parecido a la sociedad de hoy día en nada, y cuando digo en nada es así, nada. Franco había muerto hacía 4 años, todo era inestable, nos estábamos acostumbrando a la democracia, ETA mataba un día sí y otro también, y el fútbol y los futbolistas no eran ajenos a esos cambios en la sociedad, y tuvimos nuestra convulsión particular para adaptar la situación laboral a lo que es hoy lo normal, ser tratados como trabajadores, unos privilegiados, otros no tanto, pero con derecho a decidir sobre tu futuro. 



Paso a describir como era mas o menos la cosa en esa época y en anteriores , había una cosa que era el derecho de retención , básicamente un jugador era esclavo de un Club hasta que este Club quisiera, era mas difícil dejar de pertenecer a un Club que fugarte de Guantanamo , si eras juvenil y cumplías la edad de pasar a otra categoría , el club tenia derecho sobre ti de dos años y después si te hacían  ficha profesional o no con un aumento del un tanto por ciento anual te retenían quisieras tu o no , hasta que ellos quisieran siempre había una traba legal , a favor del Club claro esta , era una retención indefinida  , por supuesto de Régimen de Seguridad Social ni hablemos , eso ni soñar   y encima en tercera División solo podían jugar jugadores de hasta 23 años  una autentica barbaridad,
 Y en medio de todo eso salieron una serie de jugadores de primer nivel que movilizaron a todos; uno de ellos, de los más importantes... ¿cómo no?... fue Juanito, y fundaron AFE con muy pocos recursos, pero con una determinación increíble y sin dar un paso atrás... Gracias a esa gente y la colaboración de los jugadores de ese tiempo, los jugadores de hoy disfrutan de esta AFE dinámica con recursos y poder.
Yo lo viví de la siguiente manera.
Yo jugaba cedido por el AT de Madrid en la AD Ceuta y esa jornada jugábamos en Zafra contra el Diter Zafra, un viaje, la verdad, muy incómodo; en 1979 las carreteras no eran estas de hoy día e ir a Extremadura se hacía muy pesado y encima con la incertidumbre de si jugaríamos o no. Los más veteranos hablaban poco del tema; nos jugábamos mucho. ¿Cómo reaccionaría nuestro club si no jugábamos? ¿Cómo reaccionarían los aficionados de Zafra? ¿Qué habían decidido los jugadores del Zafra?... Nada estaba claro. 
El sábado se jugaban dos partidos, los dos de segunda; jugaban Castilla (hoy Real Madrid B) - Sabadell CF y Tenerife - Bilbao Ath; estábamos todos pendientes de esos partidos. Ninguno de los dos partidos se disputó; le echaron valor.
El domingo fuimos al estadio; en el vestuario votamos por unanimidad que no jugábamos; los jugadores del Diter Zafra, igual. 
Si dos equipos filiales habían sido capaces de no jugar, los demás estábamos obligados a secundarlos y fue una gran victoria para los futbolistas y el fútbol. Se dieron los pasos para que las siguientes generaciones de futbolistas puedan disfrutar de unos derechos que nosotros no tuvimos.
Nuestro Club no tomó ningún tipo de represalia; fuimos el domingo siguiente de nuevo a Zafra y jugamos. El Presidente se portó muy bien y no eran pocas las presiones desde la Federación para que nos castigara de alguna manera.
Todos no fueron tan afortunados; a algún equipo no los dejaron volver en el autobús del sitio donde habían ido a jugar y tuvieron que buscarse la vida para regresar a sus casas.
La siguiente huelga que viví ya fue en 1984; también me pilló jugando en la AD Ceuta. Jugábamos en Algeciras; recuerdo que tuvimos que hacer un paripé de que íbamos a jugar, por un tema burocrático de licencias amateur y profesionales... Pero no se pudo jugar, se habían llevado las porterías... Se suspendió.
Hoy día, cuando los jugadores son tan dueños de sus destinos, como debe ser, siento envidia, la verdad, pero a la vez satisfacción de que contribuí con mi pequeño granito de arena allí en Zafra.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Porteros de fútbol ...¿ están locos?

                    Porteros de fútbol                                        

                                           ¿Están locos?


Que los porteros de fútbol están locos , es un tópico futbolístico que se ha dicho siempre , mi opinión la daré en un momento , pero hay que pensar que estos personajes , ( evidentemente hablo de los de mi época y de los que he conocido , que no han sido pocos ) , como decía estos personajes desde muy temprana edad , unos por su poca habilidad con los pies ( la minoría , podrían haber sido defensas) , a  la mayoría ( por lo menos los que yo he conocido ) es que le gustaba , les gustaba evitar el gol , son el anticristo del fútbol , su carrera futbolística como la de todos se iniciaba en el barrio , y que hay en las calles de un barrio , asfalto , y allí estos personajes ...se tiraban aguantaban balonazos de la pelota de turno , que podía ser de plástico blando o de badana mojada , esto ultimo era como un mármol que venia hacia la portería y hay estaba el portero aguantando el tirón y encima si se le escapaba o fallaba , o no fallaba y era gol  , tenían que aguantar la bronca consiguiente o la mirada inquisidora de los que si se caían en en ese asfalto tardaban una hora en levantarse doloridos y no lloraban porque había gente delante ... otros llorábamos .

Del asfalto, los individuos estos, los mejorcitos, podían pasar al juvenil de su pueblo; el resto te los encontrabas en ligas locales... pero siempre de portero...
Ya los afortunados dejaban atrás el afato o terrenos irregulares a los que llamábamos... "Estadios"... mítico "Estadio de los Olivos" o " Estadio de las Pencas" el nombre de Estadio lo dábamos para ilusionarnos y el tema olivos o pencas , era de lo que estaba lleno,,,pero no alrededor  sino en medio del "Estadio"   y pasaban a un Campo de fútbol de verdad , de tierra normalmente , el nivel de dureza no difería mucho del asfalto pero por lo menos ya la ropa que usaba no era suya , te la proporcionaba el Club y si se rompía la madre o padre no lo "Reprendía"...(Los padres de antes eran de otra forma , tenían una forma de decirte las cosas muy directa y atendible y con pocas palabras) .., podía tener la suerte de entrenar en un campo de una cosa llamada césped , pero la dureza del suelo los acompaña casi toda la vida .
Siguen entrenando y tirándose, recibiendo balonazos, atrapándolos así un día y otro, y sigue haciéndose la criba, y la de porteros es mayor; un jugador de campo puede jugar en varias posiciones; los porteros solo juegan de porteros y así llegan al primer equipo de su pueblo.
 ¿Cuántos balonazos, golpes contra el suelo, choques contra contrarios y compañeros llevamos ya?
Pues nada, cada día igual; es el puesto más cruel que hay en un equipo: solo juega uno, normalmente hay un titular y un suplente; el titular juega siempre o casi siempre y el suplente nunca o casi nunca, pero ambos entrenan como si no hubiera un mañana y es algo que se sigue dando y me parece absurdo, lo mismo que en cualquier puesto se puede cambiar, como se hace hoy día, para tener contento a más jugadores... Lo del cansancio es un cuento que se han inventado para el tema rotaciones, si no, ¿por qué me expliquen...? ¿Por qué hay jugadores que no rotan nunca? ¿Esos no se cansan? Ya a cierto nivel los porteros son muy similares y bien podrían entrar en la rotación y tener a más gente contenta.
Contesto a la pregunta... Después de todas las circunstancias que rodean al puesto, llego a la conclusión de que no están locos, pero tampoco cuerdos; son diferentes, como diferente es el puesto que ocupan dentro del equipo.

Tienen un nivel de concentración superior al nivel de la media, físicamente son fortísimos y la intuición de un portero es mil veces superior a la de un jugador de campo... Un tipo así no puede estar loco...
Yo he tenido mucha suerte al jugar con porteros excepcionales, extraordinarios, y algunos de ellos se encuentran entre mis mejores amigos. Me gustaría nombrarlos a todos, pero seguro que me olvido de alguno y no quiero que pase eso.
Hoy se quiere de portero a un tío que pare aceptable y juegue bien con los pies... Y así el entrenador se luce más... Es más innovador, más guay.
   En definitiva, no están locos, pero cuerdos tampoco; son tíos... "especiales".

jueves, 22 de septiembre de 2016

HISTORIA DE VESTUARIOS

                   Historias de vestuario

Existe un lugar —un espacio físico con sus paredes, su techo, perchas, algunos con taquillas, bancos para sentarse, camilla de masaje, no todos con pizarra, unos grandes, otros bastantes pequeños— donde conviví a diario durante más de veinte años de manera ininterrumpida. Ese sitio no es otro que el vestuario.

Yo diría que es la parte más importante del campo. En las áreas se defiende y se consiguen los goles; en el centro del campo se va desplegando la estrategia para vencer al contrario o destruir la del rival; en las gradas están los aficionados animando... o no, disfrutando con sus jugadores preferidos o casi disfrutando cuando falla el futbolista al que le tienen manía, tratando de minar la moral del contrario de cualquier manera y, sobre todo, acordándose mucho de la madre del árbitro.

Pero el vestuario tiene un halo de misterio para casi todo el mundo, porque es el único sitio donde solo saben realmente lo que pasa allí dentro los jugadores, los masajistas y los utilleros... (vaya personajes estos últimos, habrá que hablar de alguno alguna vez). El entrenador, normalmente, sabe lo que sabe porque alguien se lo cuenta... y volvemos a los masajistas y utilleros, que en muchos casos son la misma persona.

Es el lugar donde se pasan momentos muy buenos, buenos, regulares, malos, muy malos o peores que malos, pero todos intensísimos. Se forma una gran familia de 22 o 25 personas, cada uno de su padre y de su madre, con distintos objetivos personales: unos que van, otros que vienen de vuelta y muchos que no saben si van o vienen, todos compartiendo un espacio único al que no puede acceder casi nadie. Y cuando entra alguien ajeno, aunque sea el presidente del equipo, molesta... Molesta y mucho. Ellos mismos lo notan; algún presidente me llegó a confesar: «Me noto extraño ahí dentro».

En los vestuarios he conocido a todo tipo de personajes y situaciones: me he reído como en ningún sitio, he estado más triste que en casi ningún lugar, y he conocido a mis mejores amigos y a mis mejores conocidos. Hay una categoría en las relaciones humanas que son los «conocidos»: no son amigos, pero los conoces y te caen bien o mal. Yo tengo muchos y magníficos conocidos de vestuario. Quiero contar algunas historias: de algunas no daré nombres porque son desagradables, y de otras sí porque son divertidas.

Empezaré por una muy desagradable y que tengo clavada en la espina porque no reaccioné como debí y como me correspondía haberlo hecho por ser el jugador más veterano del equipo. Aunque hubiera sido el más joven, no debí permitirlo o, por lo menos, haber hecho algo distinto a lo que hice: asombrarme y callar.

Era ya mi último año en un vestuario. Debí dejarlo antes, pero me divertía ir a entrenar, aunque cada vez menos, pues ya apenas participaba los domingos y así deja de ser divertido. Llegamos al vestuario y noté que nadie salía al campo; era raro. Un jugador le dijo al entrenador que tenía unas cosas que decir y le pidió permiso para hablar ante la plantilla antes de empezar la sesión. El Míster accedió.

Este jugador sacó unas cuartillas de libreta escritas a mano —estaba claro que no quería que se le olvidara nada— y empezó diciendo algo así como: «Quiero decir algo al Míster delante de vosotros».

Y comenzó. La primera frase fue: —Míster, es usted (se podría haber ahorrado el usted) el entrenador más malo que he visto y tenido en mi vida.

De ahí en adelante, un chaparrón: «No tiene ni puta idea», «hace lo que la Directiva le dice»... Sacó mierda de cuando coincidieron en otro equipo e incluso lo acusó de quedarse con dinero en aquella etapa anterior. Le dijo de todo, anteponiendo la palabra «usted» a cada insulto, como si le tuviera el más mínimo respeto.

Yo miraba a uno y a otro y no me lo podía creer. Imaginaba que en cualquier momento el entrenador se iba a abalanzar sobre este chico para molerlo a palos. Ya no eran temas deportivos —en ningún momento lo fueron—: era un ataque personal y gravísimo, un menosprecio tras otro. Aquello no tenía fin.

Terminó la disertación cuando ya no le quedaba más veneno que soltar por la boca. Y el entrenador solo dijo: —«¿Has terminado? Vamos a entrenar».

Increíble.

Yo aún hoy me avergüenzo de haber presenciado esa situación sin hacer nada. Tenía que haber cortado aquello o, por lo menos, haberme salido de la caseta. Lo peor de todo es que muchos compañeros salieron al césped con una sonrisa cómplice...

La otra historia no sé si sabré explicarla bien, pero me reí muchísimo por lo divertidos que eran sus protagonistas y por la verdades que escondía.

Ocurrió en el debut de Juanito con Los Boliches —creo que fue contra el Atlético Sanluqueño—. Estábamos a punto de salir a calentar y Juanito, en un momento dado, preguntó: —¿Quién tiene el Réflex?

Santi creo que se lo pasó. Juanito apoyó una pierna en el banquillo para que el espray se distribuyera mejor y, en ese instante, Juan Porras se puso en cuclillas, muy encogido debajo de Juanito, y le dijo: —Juan, échame un poco a mí.

Llevábamos tantos años en esto que nos dolía absolutamente todo; teníamos molestias de todo tipo y los más veteranos acumulábamos más de una operación grave. Cuando nos poníamos Réflex o cualquier linimento, nos lo echábamos desde la coronilla hasta los dedos de los pies. Por eso Porras, agachado en cuclillas bajo Juanito, le pedía que le echara un poco... para que el espray le cubriera el cuerpo entero.

Son dos historias, dos anécdotas entre las miles que puedo recordar: las trágicas y las cómicas. Así es la vida que se respira dentro de un vestuario.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Francisco Rodriguez Perez "Vallejo" y las Naranjas


            Francisco Domínguez Pérez

                        "Vallejo" y las naranjas. 

En este blog hablo como es natural de personas vinculadas al fútbol y a mi persona de una manera directa o indirecta , por recuerdos o experiencias personales , "Paco Vallejo" sin saberlo me devolvió la ilusión de jugar al fútbol , si el entrenador del Fuengirola no hubiera sido él , después de las circunstancias estrambóticas que me llevaron a jugar en el Fuengirola ,seguro mi carrera futbolista se hubiera terminado con a los 22 años que contaba en ese momento . Francisco Domínguez Pérez , para todos " Paco Vallejo , a nivel deportivo tiene una trayectoria inmaculada , con debut incluido en la Selección y con equipos como Jaén, CD Málaga, Real Zaragoza , Burgos ...Y Fuengirola como futbolista en activo , en todos esos equipos se le recuerda con cariño, me lo hace saber todo el que lo conoce en las reuniones FEAFV en la que participamos como Asociación de Jugadores Veteranos de Fuengirola Como entrenador recupero la categoría Nacional después de muchos años deambulando por Regional al Club de su Ciudad natal , se le tachaba de entrenador "blando" , era la época en la que la gente iba a los entrenamientos y si un jugador salia arrastrándose del entrenamiento y el entrenador de turno abroncaba a cualquier jugador , mucha gente se sentía satisfecha y catalogaba al individuo de gran entrenador . Vallejo no era así , entrenábamos duro a nivel físico y tenia una virtud que hoy vale millones... sacaba lo mejor de cada uno de nosotros , su discurso táctico antes de los partidos era simple, pero efectivo y directo... Ponía unas monedas con la distribución táctica del equipo sobre una mesa (no había tecnología, lo más sofisticado era una pizarra magnética), nos decía como teníamos que jugar , y al final decía lo de siempre una cosa muy simple , pero muy cierta " Todo esto que os he contado todo lo que hemos preparado si no corremos , si no ayudamos al compañero y si no le echamos lo que hay que echarle esto no sirve pa na" ... Cerraba los puños y en ese memento creo que hubiera dado dinero por salir al campo a jugar... Dos años inmejorables que me hicieron reconciliarme con el fútbol y disfrutar bastante ... Y voy a contar una cosa "pelotas " le sobraban sin estridencias y sin quitar la sonrisa . Termino la temporada yo ya no estaba contento desde hacia tiempo (el equipo termino jugando la temporada siguiente en Segunda B , Vallejo lo cogió en 1º Regional ordinaria , se llamaba entonces) el Benamiel organizo un partido de fin de temporada contra nosotros , yo ya había dicho que me iba y desde la directiva dijeron a Vallejo que yo no jugara ese partido , en plan voy a usar la palabra castigo , que no me pusiera mas la camiseta , Vallejo hizo el equipo , jugué los 90 minutos , el Presidente entro en el Campo y me consta que dijo "ese que hace jugando" pero se lo dijo a otros que iban con él...A Vallejo , no ... Por cierto en la entrega de trofeos los directivos del Benamiel , le dieron el Trofeo de portero menos goleado al suyo y de máximo goleador a un jugador suyo...El partido termino con victoria nuestra de 0-1...Sin comentarios por ahora Voy a las naranjas , mi querido Sindo Cuquejo (creo que se escribe así) ...Dueño del mítico Gali-Gali chiringuito emblemático de Fuengirola , Sindo tenia por costumbre pegarle unas grandes vaciladas a muchos jugadores sobre todo Holandeses que iban a su chiringuito , Krol ,Tahamata y otros muchos jugadores de primera Holandeses y todo jugador que pasara por allí sufría la vacilada correspondiente. Le preguntaba con su simpatía arrolladora ¿ Tú cuantas pataditas eres capaz de darle a una naranja sin que caiga al suelo? ..no tenían respuesta a eso , Sindo le daba la naranja de turno y como mucho le daban 7 u 8...Sindo salía de la barra y le daba hasta que se cansaba , no se le caía nunca y se reía del futbolista de turno . Eso mismo le hizo a Vallejo , pero no contaba con su constancia y yo diría cabezonería extrema , Vallejo después de recibir las risas correspondientes del tema de la naranja , compro un saco de naranjas , ensayo , ensayo ,ensayo y volvió a ensayar , hasta que un día fue al Gali-Gali y le dijo a Sindo ..¿Porque no repetimos lo de las pataditas a la naranja?....No hace falta decir quien gano Vallejo es la persona a nivel futbolístico que mas a aportado de manera directa a Fuengirola, no tengo duda y quien lo conoce y ha conocido , ha conocido una persona que merece la pena .


martes, 20 de septiembre de 2016

Que valientes fueron

                 
                       Que Valientes Fueron    




Acabo de ver una entrevista en la Televisión Local de Fuengirola, donde un buen amigo, junto con un grupo de personas, ha fundado un equipo femenino de fútbol llamado Club Deportivo Juanito. Quiero felicitarlos, ya que me encanta el fútbol femenino; veo partidos televisados y cada vez me engancha más.

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Se ve en las imágenes las caras de las chicas con mucha ilusión en la presentación, con el desparpajo propio de los jóvenes de este tiempo y seguro que en las gradas habría familiares y amigos con la misma ilusión de verlas practicar el deporte que han elegido y que les gusta, un nuevo equipo que recoge el testigo de otro...
Hace mucho, mucho tiempo, año 1970, hubo un grupo de chicas que jugaron al fútbol en Fuengirola y en el Campeonato de España que se formó con los equipos que había en nuestro entonces dictatorial país lleno de prejuicios y donde el machismo era ley. 
(Por ejemplo, una mujer casada no podía tener cuenta propia en un banco; el marido sí, y a una mujer se le consideraba mayor de edad a los 23 años; a los hombres, a los 21, y esos son ejemplos nimios de lo que era esa sociedad).
Pues en ese país estas chicas fueron campeonas de España y llenaban el estadio Elola como nunca se ha visto; evidentemente, muchos iban por curiosidad... ¡Mujeres jugando al fútbol!... Pues sí, y jugaban muy bien, y aunque hubieran quedado las últimas y aunque jugaran horrible, que no era el caso.
 


Eran chicas de Fuengirola, como estas que hoy tienen tanta ilusión y que, como dice Paco Pérez en la entrevista, tienen muchas dificultades con horarios, estudios, trabajos, medios económicos, pero tienen lo más importante: una sociedad libre, con todas sus taras, pero abierta, con los mismos derechos que un hombre... como debe ser, y debió ser siempre; decir esto suena casi rancio, pero es importante recordarlo.
Para esas chicas no fue así, pero su valentía, amor por el deporte, su rebeldía y un poco de inconsciencia ante una sociedad que te ahogaba hicieron que Fuengirola, sí, Fuengirola...
Tuviera el primer CAMPEÓN DE ESPAÑA de fútbol femenino.
46 años después nace otro equipo lleno de ilusión como aquellas; toda la suerte del mundo.
Aquellas mujeres vistas con la perspectiva que te da el tiempo.

 
             ¡Qué valientes fueron!

lunes, 19 de septiembre de 2016

CD Los Boliches Y Juanito

          CD Los Boliches y Juanito
Era la temporada 1990-91; el CD Los Boliches de Fuengirola juega en segunda división B después de ascender la temporada anterior, una temporada de un equipo que da para contar un libro por sí sola; de hecho, los estoy haciendo, pero a modo de recuerdo; no sé si lo contaré aquí.
Pero lo que quiero contar es la historia de la llegada de Juanito y las dos preguntas que me hizo en diferentes momentos de su paso por el equipo. El porqué fichó Juanito en el CD Los Boliches, eso no tiene importancia; tenía ganas de jugar e imagino que los directivos hablaron con él en el momento justo; es un tema poco relevante.


 Escuché rumores de que Juanito iba a jugar con nosotros; no hice mucho caso, aunque de esa temporada no me sorprendía ya nada, pero realmente, no me lo creía.

 Entrenábamos...  (por llamarlo entrenamiento)... A las 19.30, y llegué con el tiempo justo para vestirme y para llegar al vestuario; tenía que cruzar por medio del campo. Vi un montón de gente en el centro del campo; pasé cerca; eran periodistas y fotógrafos rodeando a una persona... Juanito...

Me dije: "Pues es verdad, lo que pensé me lo guardo; el cuento no va de lo que pensé".
Yo ya conocía a Juanito y sabía del gran tipo que era; futbolísticamente, el solo hecho de su presencia en el campo estaba seguro de que nos iba a beneficiar, pero con el paso del tiempo digo, sin duda alguna, que si Juanito no ficha por Los Boliches, el equipo habría perdido la categoría. Es un contrasentido con lo que escribiré a continuación; podría pensarse que malos eran estos, que un tío que estaba retirado y volvió un par de meses los salvó, pero el problema no era de calidad futbolística del equipo... Ahí lo dejo.
Voy a las preguntas. Estábamos en la comida previa al partido contra el Badajoz, que era el líder, y ese día se proclamará campeón del Grupo IV de segunda B (día redondo para ellos, campeones y Juanito de rival; el campo estaba a reventar).
Como digo, estábamos comiendo en una mesa larga, todos los jugadores presentes, los 15 que se permitían convocar en esa época. .

(Juanito estaba sacándose el título de Entrenador Nacional; ya le faltaba muy poco).

 No estábamos sentados cerca, por lo que la pregunta la escucharon todos; se dirigió a mí.

 Rojas... ¿Quiénes son los mejores jugadores jóvenes de la categoría?... No tuve dudas, le dije: "No busques en otro equipo, los mejores jugadores jóvenes de la categoría están en este equipo". Era verdad, había equipos filiales: Sevilla At, Las Palmas At, Betis Deportivo... Había en esos equipos y en otros jugadores jóvenes estupendos, pero en Los Boliches jugaban una serie de jóvenes magníficos. Juanito no me hizo esa pregunta para informarse, sino para corroborar lo que él había visto, y esa es la impresión que tenía, como confirma la segunda pregunta.
A esos jugadores jóvenes me consta que el fatal accidente de Juanito les afectó mucho en lo personal; todo el que estuvo en ese equipo lo recuerda con cariño y orgullosos de haber estado en el mismo vestuario de un jugador de su talla... y en lo profesional, Juanito no se había olvidado de ellos.
Terminó la temporada y me crucé con Juanito en Fuengirola un día; nos saludamos. Sabía que me tenía un afecto especial, lo notaba o quiero creer eso, y me preguntó... Rojas...   "¿Cómo Los Boliche había formado ese equipazo? No puedo entenderlo", me dijo... Le di mi versión, nos reímos y, por desgracia, esa fue la última vez que lo vi y hablé con él.
Y hoy día creo, estoy convencido de que en Los Boliches aún no tienen consciencia del "equipazo", como lo definió Juanito, que lograron reunir.