
Con el mundo del fútbol y del deporte en general me gusta ser respetuoso; como es normal, tengo mis preferencias en todos los campos, tengo mis preferencias en la manera de jugar, en la manera de entender el juego; hay jugadores que me gustan cómo juegan y no tanto su carácter y al revés, tíos que no me gustan tanto cómo juegan y sí sus maneras, y jugadores de los que me gustan las dos facetas y otros que no me gusta ninguna de las dos... Nada nuevo bajo el sol, lo normal, eso le pasa a todo el mundo, pero a todos los respeto.
Suelo ser muy respetuoso con la vida privada de cada uno; en este caso hablo de futbolistas. Me da igual lo que haga, lo que deje de hacer, con quién salga o entre y a lo que dedique su vida, si le gusta vestir de tal cual manera o si le gusta cualquier afición de la que yo no sea partidario, siempre que no haya violencia ni explotación... Me da igual.
Pero hay unos elementos en el fútbol a los que me cuesta trabajo, no sé si la palabra es respetar; lo que sí es verdad es que me fastidia que el destino sea tan generoso con ellos. En realidad, estoy fastidiado con el destino que le da demasiada suerte a unos y poca a otros, y los tipos de tíos a los que me refiero se encarguen de no dar nada a cambio... solo problemas.
Un ejemplo de esto es Balloteli, un señor que parece que tiene unas buenas condiciones para jugar, y no ha hecho más que tirar por la borda una tras otra las oportunidades que se le dio y que increíblemente le siguen brindando... Yo pregunto... ¿Cuántos jugadores mil veces mejores que este tío no han tenido nunca la oportunidad de tener la oportunidad de demostrar su valía? Sé la respuesta... Miles...
Pues aquí tenemos al señor Balloteli tirando una tras otra oportunidades a la basura, y sin saber nadie cómo, siempre tiene un equipo al que demostrar nada de nada en el terreno de juego y todo lo contrario a lo que debe ser un futbolista fuera del mismo... Pues oportunidad tras oportunidad hasta el día de hoy...
Aquí en España tenemos un incipiente Balloteli en forma de Jesé, un chico que tiene condiciones para jugar, pero que no va a marcar ninguna época, que jugó en el Madrid como otros muchos y de ahí se le aparece la Virgen y lo ficha uno de los equipos más ricos del mundo y donde mejor pagan... Hasta Ibrahimovich echa de menos el salario que tenía allí, como dijo hace poco en una entrevista...
Y que hasta ahora ha sido noticia por limitar el sueldo a la novia a 6000 euros a la semana para que la chica no se aburra en París, y hoy mismo por enterarse de que es padre de un bebé nuevo por la red social Instagram de una chica que no es su novia actual... y por decir que él… Ha venido al PSG a jugar, no a ser suplente"... a modo de reproche al técnico que lo pone poco, pero que fue el que lo recomendó.
Imagino que los dueños del PSG estarán de acuerdo; ¿qué le dirán? "Tienes razón, nosotros te pagamos esta pasta para que juegues, no para que seas una estrella de reguetón".
Pues Jesé, si sigue en este camino, saldrá más pronto que tarde de allí y se hará un Balloteli de equipo en equipo; siempre hay un equipo que te quiere reinsertar... ingenuos... Ojalá me equivoque, porque cuando uno juega al fútbol, quiere, o imagino que quiere, que lo recuerden como futbolista... Aunque a estos tíos, que ha habido bastantes, siempre se les da un plus de confianza por lo que no hicieron y pudieron hacer, pero cuando se cuenta algo de ellos, es siempre una hazaña que hicieron... Fuera de los terrenos de juego... Pocas, muy pocas o ninguna en los terrenos de juego.
Yo no le deseo mal a nadie; ojalá Balloteli y Jesé jueguen mucho y bien... (lo dudo), pero las oportunidades deberían estar más repartidas... El destino es caprichoso y le debe gustar lo fuerte que está Balloteli y el reguetón de Jesé...
Mi respeto, o no sé cómo llamarlo, no lo tienen; no les importará un pimiento, ni tendrán noticias de mí nunca, pero no lo tienen.

Agustín llevas toda la razón, hay "tios" en la vida con muchísima suerte y otros al revés y a lo mejor con muchísima mas clase de los que hablamos y cuando digo "clase" lo digo en todos los sentidos
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