Hartos de los «equipos bien trabajados» y la moda del portero-creador
Llega el fin de semana y, como siempre, veo mucho fútbol. No digo partidos enteros, porque casi no veo ninguno de principio a fin, y tengo un motivo muy claro para ello.
Desde pequeño, cuando jugaba o veía cualquier partido —de barrio, juvenil, de la categoría que fuera o televisado—, mi mayor atención se fijaba siempre en cuando la cogían los «Buenos». Yo, como futbolista, lo que quería era ser uno de ellos.
¿Y quiénes eran para mí los «Buenos»?
Para mí, ser uno de los «Buenos» no lo define la demarcación en la que juegas, aunque normalmente eran centrocampistas y delanteros: jugadores creativos. Son ellos los que en mis pupilas —primero jóvenes y ya cada vez más maduras con la ayuda inseparable de mis gafas— despiertan verdadera emoción.
El «Bueno» podía ser un lateral que subiera la banda con sentido tras anular una jugada rival para poner un centro magistral una y otra vez; podía ser un central que, tras imponerse al delantero, saliera con el balón controlado descomponiendo el sistema contrario; o ese centrocampista con visión de juego y desborde que sacaba su magia a pasear en un pase largo o corto, pero siempre con intención y diferente. Y qué decir de los delanteros con duende en las botas o de los goleadores puros, de esos que te la meten en el momento en que te despistas... e incluso sin despistarte. Esos eran y son los buenos, que hoy día también los hay, y muchos.
Pero ahora quieren incorporar a un nuevo integrante a esa lista por el que me niego a pasar: el portero.
Hoy le preguntas a cualquiera: «¿Qué tal es ese portero?», y lo primero que te responden es: «Juega muy bien con los pies». Y yo pienso: «Parará muy bien con los pies, será de balonmano... Pero yo te estoy preguntando por un portero de fútbol».
El guardameta ha sido siempre un especialista; es decir, alguien que debe hacer una cosa rematadamente bien: PARAR. Impedir que el balón entre en su portería, dar seguridad a sus compañeros, ordenar la defensa y demostrar un carácter fuerte para liderar al grupo. Esas son las cualidades de un especialista. Pero no: hoy la cualidad estrella es que sepa tocar la pelota con los pies.
Por eso me cuesta horrores ver un partido entero donde el futbolista que más balones toca con los pies es el guardameta, seguido de los dos centrales y del Makelele de turno. Y ya cuando el balón está empachado de que lo manoseen los «No Buenos», se lo pasan al bueno de vez en cuando. A esas alturas del partido, yo ya he bostezado tres veces.
Cuando ves al Real Madrid o al Barcelona hay más «Buenos» en el campo y, aunque uno quiera que pierdan, resulta más llevadero (aun reconociendo que el Barça ha llegado a tener al portero menos portero que he visto en mi vida). Pero cuando ves a otros equipos, la experiencia es insufrible: porteros golpeando el balón con un estilo que da pena la mayoría de las veces, centrales pasándose el cuero de uno a otro sin sentido alguno, incapaces de conducir ni cinco metros, para terminar devolviéndoselo al portero y que este dé un patadón a un delantero solitario que se pelea a muertoraz con toda la defensa rival. Y vuelta a empezar en un bucle insoportable.
Lo más sorprendente es escuchar a los comentaristas de turno —muchos de ellos exfutbolistas— soltar la frase de moda: «¡Qué bien trabajado está ese equipo!». Y yo siempre me digo por dentro: «Estará muy bien trabajado, pero qué aburrimiento infame tiene que ser jugar ahí».
En estos campos maravillosos que tenemos hoy debería estar prohibido ese fútbol rácano. El talento y el deseo constante de mostrar tus virtudes deberían ser la prioridad del futbolista y la exigencia del espectador, desmontando de una vez el cuento de que tal o cual jugador es «muy disciplinado» para no admitir que es muy cortito técnicamente. Estoy realmente harto de los «equipos bien trabajados».
Menos mal que esta moda es reciente y no nos privó de disfrutar de leyendas como Iribar, Reina padre, Arconada o Miguel Ángel... Porque si jugaran hoy, no faltaría el «intelectual» del fútbol de turno que diría: —«Sí, paran muy bien... pero no valen porque no juegan bien con los pies».
Vamos a hablar de fútbol , futbolistas , historias de fútbol y otras cosas , empieza e-Futbook veremos como va , todos son bienvenidos menos los que hablan de política y crean mal ambiente Seguro habrá algo interesante, creo
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lunes, 3 de octubre de 2016
Cuando la cogen los "Buenos"
Cuando la cogen los "Buenos"
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