Hoy día como esta la cosa no se si hago bien en confesar que nunca mis principales ídolos o mejor dicho , jugadores a los que yo admiraba y eran mis favoritos de ver , no eran Cruyff que se puede decir era una generación anterior a la mi, ni Maradona que es mi contemporáneo , ni ahora Messi , por poner los ejemplos mas relevantes...
No quiero decir que no tengan el estatus que se les da, ni mucho menos; son y han sido los mejores cuando se entiende el fútbol de forma global en términos generales, aunque podría analizar a cada uno de ellos de forma particular, pero hoy no va de eso la cosa.
Después de mi sacrílega confesión, tengo que explicarlo: los antes mencionados han sido y son determinantes en la historia del fútbol. Cuando se habla de fútbol y futbolistas, se estrecha el círculo y al final siempre salen los mismos nombres, y eso es por algo, simplemente porque para la mayoría son los mejores... Los que más han hecho ganar a sus equipos y han influido en el fútbol de manera especial... Y en sus distintas épocas han marcado la tendencia futbolística del momento... Pero... Este es mi pero... No pretendo que sea de nadie más.
Como digo... Pero... A mí me gusta verlos jugar, pero no siento nada especial a nivel emocional; siento admiración, no emoción.
Cosa que sí me ha pasado con otros y esos sí me han emocionado, que a fin de cuentas es lo que me gusta de la vida: canciones que me emocionen, libros y escritores que me hagan pensar, gente que cuando habla capte mi interés y lo que dicen o el sentido de lo que dice se me queda grabado, y llegue a emocionarme o hacerme sentir bien. Esto es lo que busco y esto me ha pasado desde que era muy niño.
Mis primeros jugadores preferidos fueron Guedes y Velázquez; al primero no tuve la suerte de verlo en directo, al segundo varias veces, y aunque mi edad era temprana, ya empezaba a tener una opinión futbolística propia y en mi casa se respiraba fútbol y se hablaba de los Diestefanos, Kubalas, Eusebios, Pelés... Yo solo era un escuchante y me gustaba más la historia de sus hazañas que ellos mismos, de los que solo vi jugar a Eusebio en directo, pero era demasiado pequeño para apreciar nada...
La presencia y el toque de Velázquez me marcaron el camino.
Ya más mayor, me encandilé con la elegancia de Bekenbahuer y cómo, jugando tan lejos de la portería, tenía ese dominio del partido, de los compañeros, de los contrarios y me atrevo a decir que del público; solo había ojos para mirar y admirar su presencia en el campo.
Y claro está el contemporáneo y, por solidaridad o reivindicar mi tiempo en este deporte, está un jugador que, con el paso del tiempo, es para mí el jugador que más me emocionó con su juego y también con su manera de entender la vida: "Sócrates", maravilloso jugador. Sócrates hacía un fútbol... que a mí, repito, a mí me emocionaba... Si alguna vez hubiera jugado contra este hombre, no hubiera tenido reparo en sentarme en medio del campo sin hacer nada para verlo jugar; incluso hubiera hecho una pared con él.
Y ahora como espectador me pasa algo parecido con Iniesta y encima es español... (o por desgracia futbolística). Yo cuando veo tanto elogio a Messi (merecido sin duda), me pregunto... ¿Estos tíos no ven jugar a Iniesta? De Iniesta me emociona ese inmenso talento sin estridencias ni los odiados (por mí) récords, y se lo agradezco; siempre se anda necesitado de emociones positivas. Mientras escribo esto, estoy escuchando a Serrat; en este momento, el CD que se titula... "Cada loco con su tema"... Muy apropiada para este momento.
En definitiva, Velázquez y Guedes me marcaron el camino, Bekenbahuer me cautivó, Sócrates me emocionó y me emociona cada vez que veo imágenes suyas (muy frecuentemente) e Iniesta hace que aún me siente a ver un partido esperando que la toque...
En fin, entono el mea culpa, pero a estas alturas de la película... quiero ser culpable.




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