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martes, 4 de noviembre de 2025

      

¿Qué es el futbol moderno? una duda de quien lo jugo en la calle


Siempre que escucho —y lo llevo escuchando años— la frase «es que en el fútbol moderno», me digo: «¿Qué es el fútbol moderno?». El terreno de juego tiene las mismas dimensiones, las porterías miden lo mismo, el balón pesa igual y sigue siendo redondo.

Está claro que lo que ha cambiado es la tecnología, el material y la mejora en líneas generales de los terrenos de juego; eso es evidente. Pero la sensación es que cuando dicen eso es como si el fútbol moderno fuera mejor... y en eso, en absoluto, estoy de acuerdo. Para mí, los futbolistas de hoy tienen mucha menos calidad. Y voy a explicar mi teoría.

Pongamos dos estudiantes con el mismo nivel: hemos clonado a dos individuos y tienen el mismo coeficiente intelectual. Uno estudia ocho horas diarias y el otro solo una. ¿Quién tendrá mejores notas? Estaremos de acuerdo en que el que más estudia.

Y si encima ese estudiante está en clase con gente mayor que tiene más experiencia en los estudios, y está en una especie de competición donde eligen al mejor —no solo tiene que estudiar, sino competir en un mundo más salvaje porque el premio son dos plazas para la universidad a la que aspiran todos—, la exigencia es máxima. Si al final eres tú el elegido, querrá decir que no solo tienes más conocimientos, sino que has sabido estar a la altura sin que nada te intimide, superando todos los obstáculos. Eso creo yo.

Traslademos esa teoría al fútbol. Antaño jugábamos en la calle sin mirar el carné de identidad: niños de doce años contra jóvenes de dieciocho u hombres de treinta. Esos fueron mis comienzos en los años 70 y los de todo el que conozco de mi época. Todas las noticias que tengo de gente como, por ejemplo, mi padre —futbolista también— apuntan a lo mismo: era una jungla. Para que el equipo de tu pueblo o ciudad se fijara en ti, y después aspirar a entrar en el fútbol profesional, tenías que ser diferente.

Hoy día, un jugador en ciernes jamás juega con gente mayor. Entrena una hora o hora y media diaria. Es verdad que lo hace con balones muy buenos, con botas fantásticas, en terrenos de juego nivelados y con «formadores» —unos mejores y otros peores (ese es capítulo aparte)—. Pero un jugador que entrena hora u hora y media... por muy buen material que use y por muy perfectas que sean las condiciones, ¿va a tener la técnica y la picardía para conocer el fútbol mejor que el futbolista que estuvo todo el día con un balón en los pies y en las circunstancias antes descritas? Yo creo que no. Creo que es imposible.

Estaré equivocado, pero eso de que el «fútbol moderno» es mejor, no me lo creo. Sí se ha beneficiado mucha gente del fútbol actual, cosa que entiendo y me parece bien a medias.

Creo que, en la formación, muchos entrenadores se están formando a sí mismos a costa de los chicos. Y hay cosas que hay que enseñar sabiéndolas hacer. Yo puedo decirle a alguien: «Dale con la pierna izquierda», pero si yo no sé darle ni enseñar cómo se da, no formo nada.

Y hay una cosa característica de hoy día... Cuando ves a un chico joven que está en una de esas canteras, siempre se le pregunta: «¿Cómo habéis quedado?». No entiendo la importancia de eso. Mi pregunta a mis nietos es: «¿Cómo has jugado?».

Poca gente se enfoca en preparar al jugador técnicamente, pero muchos se preocupan del resultado. Y eso no es tan importante en ciertas edades. Lo importante sería que los «formadores» trataran de replicar lo que a mí me enseñó la calle.

Un célebre entrenador español, campeón de Liga con el Athletic y seleccionador nacional durante muchos años, Javier Clemente, dijo una cosa muy interesante:

«La calle te enseña a jugar al fútbol; las canteras, a jugar a la pelota.»

Yo estoy bastante de acuerdo. También Pablo Aimar, un extraordinario jugador argentino, dijo que a los chicos se les está cortando la imaginación. Y es la verdad.

Pero del fútbol vive mucha gente. Es un juego tan democrático que opina todo el mundo, y el chiringuito cada día hay que hacerlo más grande. Para eso hay que involucrar a más gente y vender que el «fútbol moderno» es lo nunca visto...

Yo he visto un fútbol mejor. Es mi opinión.


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